Hace tiempo descubrí una idea de inversión que me parece
muy interesante por su sencillez: la estrategia Couch Potato, asociada
al inversor y escritor Andrew Hallam.
El nombre es curioso. “Couch Potato” sería algo así como
“persona tirada en el sofá”.
Y precisamente de eso va la idea.
Invertir de forma sencilla y dejar que el
tiempo haga su trabajo.
Hallam defiende que, para la mayoría de los inversores
particulares, no tiene mucho sentido intentar adivinar qué empresa va a subir
más. Tampoco intentar acertar cuándo comprar o vender.
Su propuesta se basa en utilizar fondos o ETFs
diversificados, mantenerlos durante muchos años y evitar estar
continuamente haciendo operaciones.
¿Cómo funciona?
La idea es bastante sencilla.
Se construye una cartera diversificada. Por ejemplo, con
fondos de bolsa y renta fija.
Cada inversor puede elegir una distribución diferente.
Dependerá de su edad, sus objetivos y el riesgo que esté dispuesto a asumir.
Después toca hacer algo que parece fácil, pero no lo es
tanto:
Mantener el plan.
Si la bolsa sube, no hay que correr detrás de las subidas.
Si baja, tampoco hay que vender presa del miedo.
Se revisa la cartera de vez en cuando y se hacen los
ajustes necesarios.
Nada más.
Lo que más me gusta
Creo que una de las mayores dificultades de invertir somos
nosotros mismos.
Miramos demasiado las cotizaciones.
Cuando algo sube, pensamos que deberíamos haber comprado
más.
Cuando baja, pensamos que deberíamos haber vendido.
Y así es fácil equivocarse.
El Couch Potato intenta evitar precisamente eso.
Menos decisiones. Menos ruido. Más largo plazo.
No significa comprar cualquier cosa y olvidarse de ella.
Hay que elegir bien los productos, diversificar y controlar
los costes.
Pero tampoco hace falta convertir la inversión en un
trabajo diario.
Una idea sencilla
Para mí, la principal enseñanza de Hallam es muy simple:
Invertir bien no significa hacer muchas cosas.
Puede consistir en tener una cartera diversificada, aportar
periódicamente y dejar pasar los años.
La bolsa tendrá subidas y bajadas. Eso no lo podemos
controlar.
Lo que sí podemos controlar es nuestra estrategia y, sobre
todo, nuestra reacción ante esas subidas y bajadas.
Por eso me gusta el concepto de Couch Potato.
Porque, al final, una parte importante del éxito de un
inversor puede consistir simplemente en saber cuándo sentarse en el sofá y no
tocar nada.
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