miércoles, 22 de julio de 2015

LAS PENSIONES




Los planes de pensiones y las múltiples vicisitudes que acontecen en torno a este concepto en forma de productos bancarios o pagos del estado por nuestra jubilación.
Todo viene a cuenta de estas noticias que han ido apareciendo en las últimas semanas en prensa, del tipo:

Es de perogrullo indicar que la pirámide poblacional va evolucionando de manera muy pronunciada a incrementar el porcentaje de personas mayores, con esperanza de vida mayor, y menor cantidad de gente en edad media o edad laboral para sostener la pirámide. O nos inflan a impuestos en próximos años o el sistema no es sostenible. Es evidente que de los impuestos que pagamos se pueda pagar una parte a sostener a nuestros mayores que han trabajado y aportado anteriormente al sistema, pero hasta un punto, dado que habrá que seguir manteniendo el sistema sanitario, la educación, las infraestructuras, etc., etc…o el país dejaría de funcionar.
¿Qué pasará dentro de 10-20-30 años cuando los que tenemos 20-30-40 lleguemos a nuestra jubilación? ¿Nos dará algo el estado? Me temo que no, que lo más probable es que este sistema se rompa, o al menos se convierta en inestable y fuente de discusiones políticas cada vez más acentuadas.

(* Fuente www.gurusblog.com)
Es muy probable que si tenéis uno o varios bancos hayáis recibido (cada vez más) llamadas, mails, ofertas, etc. sobre este tipo de productos. A mí al menos me inflan a llamadas  en ING, en ofertas de comerciales cuando pregunto algo en un banco, etc.
Mi punto de vista es que a pesar de su gran ventaja fiscal, el producto “plan de pensiones” o “derivados” (muy de moda últimamente) tiene bastantes desventajas:
1.       Comisiones muy altas (mayores que los fondos de inversión en general).
2.       Desconocimiento por parte del cliente de dónde se invierte este capital.
3.       La imposibilidad de recuperar el capital antes de la jubilación (descapitalizados muchos años que nos quedamos) o con grandes penalizaciones si así se hace.
4.       Comisiones adicionales de la entidad bancaria asociadas al plan en forma de cuentas, etc.

Y sobre todo, y desde mi punto de vista la desventaja ESTRELLA: ¿Si construyo mi propia cartera en forma de acciones y fondos? ¿Quién me dice que el rendimiento a lo largo de los años va a ser peor que el de un plan de pensiones? ¿No me ofrece mayor independencia tener mi propia cartera gestionada por mí? ¿No  estaré pagando menos comisiones a lo largo de los años? Estas y otras muchas cuestiones pueden surgir a colación de este tema, pero fundamentalmente la cuestión es que podamos elegir nosotros nuestro rumbo.
Hacer una cartera con inversión y reinversión de  dividendos tendrá múltiples ventajas respecto a un plan: No tendré que esperar a los 67 si necesito el dinero, la rentabilidad probablemente sea mayor, las comisiones menores, podremos seguirlo con más detalle, etc, etc.
Como lo de conseguir independencia financiera es un concepto muy genérico, y nadie asegura qué cantidad nos hará dejar de trabajar ni nada por el estilo, sí que podremos “complementar” con el ingreso extra procedente del método que aplicamos, esa cantidad irrisoria que probablemente nos aporte el estado cuando lleguemos a la jubilación los que ahora estamos en edad de trabajar. Si nuestra capacidad de generar ingresos de manera pasiva crece, evidentemente nos hará “menos daño” ese decremento en las cuantías que el gobierno “aporte” a los pensionistas.
Sin duda, nadie sabe qué nos va a deparar la situación, pero sí que sabemos lo que puede ser más o menos probable. Un comercial amigo mío trabajador del sector bancario me insiste y me insiste en que contrate este tipo de productos, y siempre me dice: “cuando yo me jubile tú estarás en un parque comiendo pipas y yo en un restaurante recordándote que me debiste hacer caso en su día”. Evidentemente tiene que vender, e incluso pongamos que confía en estos productos, pero yo confío personalmente en la autogestión de la cartera. No es para nada inaccesible poder invertir en compañías con altos dividendos y reinvertirlos, más bien al contrario, cada día nos lo ponen más fácil. Debemos aprovecharnos de esto, y cada vez aprender a considerar que la cultura financiera es más y más importante en nuestras vidas.